Cada día es más común, cada vez impresiona menos; pero esto no ayuda en nada a la situación de ver en la cara a mis hijos y decirles con una aparente firmeza "tengo cáncer".Es que nada cambia el echo de que mi vida ahora es un cumulo de interrogantes.
A la espera de unos diagnósticos, los cuales pueden o no cambiar el curso de mi vida; quien lo creería tan fuerte nos creemos, tan volátiles y débiles que somos. Cargo en mis brazos a mi pequeña, ella no es capaz de entender nada de esto, como me duele. Tengo miedo, lo grito; miedo, en el alma en los huesos; miedo de algún día no poderte sostener, de no verte convertir en mujer. Perdona mi pequeña, no eres la culpable de esto y aún así nos toca sufrir las consecuencias.Cosas de injusticias, no lo sé.
Ahora veo al mundo como un enorme reloj de arena donde cada granito es un pedazo de mi que se pierde, con todo y eso no veo todo perdido, aún por las noches cuando logro cobrar el sueño llegan trozos de esperanza.
Sigo en la sala de espera, mi pequeña se duerme. Los minutos como clavos van martillando mi piel, ya hasta el minuto más insignificante para mi lo es todo, es un pequeño lapso de vida importante.
No sé como llegamos a esto, no sé como logramos matarnos; ahora me arrepiento de tanto: todo lo que no hice por miedo, todo lo que no dije, a todo lo que le temí. Asegure tanto el tiempo, coloque tantos planes en mi calendario y ahora mis semanas se van en quimios, en un cuarto donde veo morir a gente cada día y cuando creí haberme salvado, vuelvo aquí.
Mi pequeño llega, mi futbolista, mi principito; mis adorables hijos, nunca me abandonan, lamento si algún día los tengo que abandonar.
Respiro tan profundo, suspiro; cada maldito minuto que pasas en esta vida, cada maldito día que vez perdido tras estrés o depresión, no soy persona que maldice pero para que fingir algo que siento, eso ya no sirve.
Tan importante que es ser feliz, si pudiera cambiar un par de cosas de mi pasado cambiaría las cosas que hice por obligación y decir las cosas que no dije por prudencia. Si desean tomar consejo de esta enferma si tienen algo que decir díganlo, ya que si no lo haces el que cargara con eso eres tú.
A mis hijos lo único que les puedo enseñar en estas circunstancias es a no temerle a la vida, a atreverse, a convertir sueños en realidades; no temer al futuro y vivir placentera y provechosamente el presente. Hijos, mis hijos, nunca sería capaz de darme por vencida, todo por ustedes. Desde siempre fueron el motorcito de mis pies.
Veo al doctor salir del laboratorio, mi madre se lleva a mis bebes; tanto silencio y a gritos muero por dentro. Tiemblo. Con suaves palabras consuela mi presencia. Tiempo te corriste entre mis dedos, te perdí en el umbral de mi camino, te hiciste polvo. Lloro.
¿Cómo le digo a mi madre? ¿Qué será de mis hijos? no concibo el hecho de que solo me quedan un par de meses. Por más fuerza que desee aparentar estoy débil.
Llorando tomo en mano a mis pequeños, quizás mi niña no me entienda pero mi baroncito esta muy grande puede que él sí, mis lagrimas no dejan terminar las frases; me pregunta si me siento mal, como decirles que si. "Los amo, hoy mañana y siempre". Hasta el final de mis días y miles después de ellos, en el alma con mi ser. Y en ellos dejo mi legado, el cruel y hermoso regalo de la vida.
(Cáncer terminal 1/ yo 0)
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